No mucho para recordar
El famoso "jet lag" me sigue afectando. Hoy día por momentos se me cerraban los ojos en algunas de las sesiones. Fue otro día interesante en Ciudad del Cabo. No me desilusionó porque en realidad ocurrió lo que esperaba, no tenía muchas expectativas para la forma cómo iba a tratarse el tema de la reconciliación. Estoy totalmente de acuerdo con que vivimos en un mundo quebrantado, violento, con pobreza e injusticia, con persecución hacia la iglesia, con enfermedades terribles como el Sida; y también estoy de acuerdo en que la iglesia tiene la responsabilidad que nace del amor de Dios de ayudar a aliviar el sufrimiento en el mundo y buscar la justicia en la sociedad. Pero este trabajo no reemplaza la tarea suprema de la proclamación del evangelio.
La necesidad más importante del ser humano es el perdón de sus pecados. Después de todo hemos ofendido la santidad de Dios, hemos seguido la corriente del mundo y somos justos merecedores de su ira santa, somos hijos de desobediencia, estamos muertos en delitos y pecados, necesitamos con desesperación un Salvador que nos libre de la condenación eterna. Cristo vino a este mundo para dar su vida en rescate por muchos, derramó su sangre en propiciación por nuestros pecados, tomando nuestro lugar en la cruz del Calvario y al tercer día resucitó venciendo a la muerte y al pecado para siempre. Amigo, si tú confías solo en El, Dios te reconcilia consigo mismo, te hace su hijo y heredero de preciosas promesas. Este es el evangelio, las buenas noticias de salvación en Cristo Jesús. Este evangelio es el poder de Dios y transforma nuestra conducta, nuestros valores, nuestras actitudes, cada área de nuestra vida.
Necesariamente el creyente demostrará el cambio en su vida a través de obras de justicia y amor hacia el prójimo que sufre. Pero enfocarnos solo en la justicia, en la obra social, en cambiar el mundo; sin proclamar la muerte sustituria de Cristo, su resurrección corporal, el pecado del ser humano y la necesidad del arrepentimiento y la fe es moralismo patético, hasta un ateo puede hacerlo.
Lamentablemente, se habló muy poco de esas doctrinas esenciales el día de hoy. Se mencionó la palabra "evangelio" incontables veces, se habló de "reconciliación", se expresó dolor por un mundo necesitado, pero se quedó en el aspecto social. Hablamos mucho de ser holísticos, pero si trabajamos con todo nuestro esfuerzo en contra de la pobreza, discriminaciòn y sufrimiento del mundo, sin nunca habernos sentado con esas personas para compartir con claridad el evangelio de salvación, mirándolo a los ojos, confrontàndolo con su pecado, ofrecièndole esperanza solo en Jesucristo, entonces nuestro ministerio no es holístico, estamos minimizando y despreciando el evangelio de Dios.
No voy a escribir mucho de las sesiones de hoy, solo resaltar el taller acerca de la familia, en el cual recalcaron el propósito de la familia como un lugar para formar discípulos de Jesucristo. Ese es un excelente propósito y necesitamos ser intencionales en ello.
Tengo mejores expectativas para mañana porque dirigirá la plenaria en la mañana uno de mis predicadores favoritos John Piper. Sé que pondrá en el lugar de privilegio que le corresponde al evangelio para la gloria de Dios.





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