365 días más por delante
Hoy es el primer día del año y muchas personas lo celebraron a lo grande. Pero conozco dos familias que no están alegres ni celebrando.
Un hombre de la iglesia está con leucemia y en este momento se encuentra en cuidados intensivos en el hospital. Su esposa está junto con él, pero sus hijas viven en Europa.
Un joven que conozco y que tiene solo 16 años sufrió un accidente hace 10 días y desde ese instante está inconsciente, en coma profundo. Sus padres están angustiados y deshechos.
¿Este año será mejor o peor que el 2005? Creo que en muchos aspectos será muy parecido al año que pasó. Habrá días malos y días buenos; algunos de nuestros planes se harán realidad, otros serán hechos pedazos; estaremos sanos, pero también enfermos; nuestros amigos estarán junto a nosotros cuando los necesitemos, pero nos fallarán y engañarán también; tendremos victorias resonantes y derrotas deprimentes. Pero hay algo que no cambiará y que disipa cualquier temor e inseguridad de mi corazón: el amor de Dios por sus hijos seguirá siendo firme y su fidelidad infinita.
Oro con fervor y hasta con lágrimas por mis dos amigos porque no sé lo que el futuro les deparará, pero en medio de este duro momento, Cristo, la Roca, es más solida e inconmovible que nunca.




